Imperio incaico

El Imperio incaico o inca (en quechua: Tawantin suyu, lit. ‘las cuatro grandes regiones o divisiones’) fue el mayor imperio en la América precolombina.

Tawantinsuyu
Imperio incaico

(1438)
(1490)
(1470)
(1438)

1438-1533

(1533)
(1533)
(1533)

Bandera

Máxima extensión del imperio al finalizar el gobierno del Inca Huayna Cápac
Capital Cusco (1438–1533)
13°31′S 71°59′O
Idioma principal Quechua clásico
Otros idiomas Aimara, puquina, quingnam, chacha, cacán, aranqui, pasto, esmeraldeño, tallan, culli, muchik, chipaya, uru, kunza, cañari, otras lenguas preincaicas
Religión Religión incaica
Gobierno Monarquía absoluta
(algunos consideran una diarquía)
Inca
 1438-1472 Pachacútec
 1472-1493 Túpac Inca Yupanqui
 1493-1525 Huayna Cápac
 1525-1532 Huáscar
 1532-1533 Atahualpa (Inca discutido)
Período histórico América precolombina
  Creación del imperio con Pachacútec1438
  Guerra civil entre Huáscar y Atahualpa1529-1532
  Conquista española1533
Superficie
  15302 500 000 km²
Población
  1530 est.10 000 000 
     Densidad4 hab./km²

Al territorio se denominó Tawantinsuyo o Tahuantinsuyo y al período de su dominio se le conoce, además, como incanato. Floreció en la región de los Andes peruanos entre los siglos xv y xvi, como consecuencia del apogeo de la civilización incaica. Abarcó cerca de tres millones de kilómetros cuadrados entre el océano Pacífico al oeste y la selva amazónica en el este, desde el Río Ancasmayo (Colombia) al norte hasta el río Maule (Chile) al sur y Tucumán (Argentina) al sureste

A mediados del siglo XV los orígenes del imperio se remontan a la victoria de las multietnias, lideradas por Pachakuti Inca Yupanki (antes llamado kusi Yupanki) frente a la confederación chanca en Yawarpampa 1438. Luego de la victoria, el curacazgo incaico fue reorganizado por Pachacútec, con quien el Imperio incaico inició una etapa de continua expansión, que prosiguió con su hermano Cápac Yupanqui, luego por parte del décimo inca Túpac Yupanqui, y finalmente del undécimo inca Huayna Cápac, quien consolidó los territorios. En esta etapa la civilización incaica logró la máxima expansión de su cultura, tecnología y ciencia, desarrollando los conocimientos propios y los de la región andina, así como asimilando los de otros estados conquistados.

Luego de este periodo de apogeo el imperio entró en declive por diversos problemas, siendo el principal la confrontación por el trono entre los hijos de Huayna Cápac: los hermanos Huáscar y Atahualpa, que derivó incluso en una guerra civil. Entre los incas la viruela acabó con el monarca Huayna Capac, provocó la guerra civil previa a la aparición hispana y causó un desastre demográfico en el Tahuantinsuyu. Finalmente Atahualpa vencería en 1532. Sin embargo su ascenso al poder coincidió con el arribo de las tropas españolas al mando de Francisco Pizarro, que capturaron al inca y luego lo ejecutaron. Con la muerte de Atahualpa en 1533 culminó el Imperio incaico. Sin embargo, varios incas rebeldes, conocidos como los «Incas de Vilcabamba», se rebelaron contra los españoles hasta 1572, cuando fue capturado y decapitado el último de ellos:

Túpac Amaru I.

Los incas consideraban a su rey, el Sapa Inca, como el "hijo del sol". Muchas formas locales de adoración persistieron en el imperio, la mayoría de ellas relacionadas con las sagradas Huacas locales, pero los líderes incas alentaron el culto al sol de Inti - su dios del sol - e impusieron su soberanía por encima de otros cultos como el de Pachamama.

La economía inca ha sido descrita de manera contradictoria por los eruditos: como "feudal, esclavo, socialista. El imperio Inca funcionó en gran parte sin dinero y sin mercados. En cambio, el intercambio de bienes y servicios se basó en la reciprocidad entre individuos, grupos y gobernantes incas. 'Impuestos' consistía en una obligación laboral de una persona para el Imperio. Los gobernantes incas (que teóricamente poseían todos los medios de producción) correspondieron al otorgar acceso a la tierra y los bienes y proporcionar alimentos y bebidas en las celebraciones de sus súbditos.

El Imperio incaico abarcó los actuales territorios correspondientes al extremo suroccidental de Colombia en la frontera, pasando por el oeste de Ecuador, Perú, el oeste de Bolivia, la mitad norte de Chile y el norte, noroeste y oeste de Argentina.

El imperio estuvo subdividido en cuatro suyos:

El Chinchaysuyo (Chinchay Suyu) al norte, valles costeños

El Collasuyo (Qolla Suyu) al sur, altiplanicie

El Antisuyo (Anti Suyu) al este, región selvática

El Contisuyo (Konti Suyu) al oeste, región accidentada

La capital del imperio fue Qosqo (hoy Cuzco, ciudad histórica) en el actual Perú.

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